
Como pueden ver el parrillero esta vacío, pero no pasamos ni hambre ni sed, por cierto. Simplemente consideramos que hacía demasiado calor para hacer fuego. El verano se resiste a abandonarnos y comprar comida fue una sabia decisión. Además el servicio fue de primera. Una vez mas, gracias Susana, por tu hospitalidad y por permitirnos este hermoso reencuentro.
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