
Entre otras tantas, una de las vedette de la noche fue la paella. ¡Miren que colores y que sabores! ¿A quién le debemos esta fiesta para el paladar? En primer lugar a Gino, que fue el que tuvo la genial idea. Y también a Susana y Carlos, que como en otras oportunidades le dieron un marco espectacular con su hospitalidad y su hermosa y acogedora casa.

En esta foto están muchos de los protagonistas del éxito de la gran paella. Gino y Nuris, que no solo aportaron la idea, sino que se recorrieron toda la costa buscando los ingredientes. Carlos y Susana, que una vez mas demostraron que son excelentes anfitriones. Y Fredy y Malala, que estuvieron en cada detalle de la organización colaborando en la cobertura periodística del gran evento. Y muchos de los ilustres comensales del 67 que prestigiaron la fiesta. Gracias a todos a los presentes (física y virtualmente) por habernos regalado una noche sin par. Cada vez somos mas.

La otra gran protagonista, vedette y alma mater de la noche fue Mónica, que aparte de contribuir a la alegria de la fiesta con sus regalos y con el tequila, nos regaló su optimismo, su simpatía y su sonrisa. No hace mucho que volvió a su México querido, y ya la estamos extrañando. ¡No demores en volver, Monica! Y los que han prometido venir, tampoco tarden. Los esperamos a todos.

¡Que duo de tenores! ¡Y que ensayo! Toda una revelación. Las rancheras mexicanas no son fáciles de cantar. Pero Caia demostró ser todo un mariachi. Solo nos faltó el sombrero de ala ancha. Fuimos la envidia de Plácido Domingo y Josep Carreras (por no nombrar a Pavarotti que ya no está con nosotros). No hay duda, la locura del coro del 67 no para, y crece con cada copa de vino y cada vaso de tequila.
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