
Llegó la hora del Mundial Brasil 2014. Mientras la mayoría de las mujeres se lamentan por el abandono de sus maridos, Mónica está atenta a cada partido, cada nota, cada jugada, cada gol. Lleva puesta la doble camiseta: la tricolor de México y la gloriosa celeste. Y para no perderse detalle mandó a su hijo Enrique para tomarle el pulso al campeonato de primera mano.

Enrique, de nacionalidad "UruMex", no la tiene nada fácil, transladándose entre Natal y Fortaleza para poder vivir cada una de las alternativas, pero ha aceptado el desafío con mucho entusiasmo. Las 2 selecciones van a necesitar mucho apoyo. Gracias Enrique y gracias Mónica por el aliento permanente. Fuerza la tri y fuerza la celeste. Beso. Julio.

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