
Para los que tenemos el privilegio de vivir en Montevideo, cierto. Para los que viven mas lejos, cuando vengan de visita a la capital, no dejen de ir San Luis, que Eduardo es un excelente anfitrión. La verdad es que, aun con el mapa en la mano, nos costó llegar. El camino empieza con asfalto, sigue con balasto y termina en una huella de carreta, como para llegar a lomo de mula. Pero una vez allí, daban ganas de quedarse a vivir! Una belleza el paisaje, la calma, y el canto de los pájaros. Y la inmejorable hospitalidad de Eduardo y Adriana. Sin duda, un lugar para volver. Gracias, Eduardo, por una jornada inolvidable.
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