Aquí estamos algunos de los que terminamos en pie, luego de la dura prueba a la que sometimos nuestras mandíbulas. Algunos pudieron llegar a la foto siesta mediante. Pero todos con la satisfacción de haber cumplido con otro encuentro inolvidable, es un lugar privilegiado de nuestro planeta, como es este rincón de ensueño llamado San Luis. Gracias a los esforzados comensales que salvaron obstáculos geográficos y laborales para compartir nuestra mesa. Los que no pudieron llegar, los esperamos el 24 de Noviembre en el Centro Gallego. Saludos, Julio.
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